PERCEPCIONES PERSONALES.
La federación integrada por los estados como entidades federativas autónomas está sobrada de legisladores, por una parte tenemos 128 senadores y 500 diputados además de sus suplentes, entre los cuales están los que no fueron elegidos por votación si no por medidas proporcionales como los diputados plurinominales, que en sentido estricto no sirven para nada más que para intereses partidistas y son un gasto extra para la federación, además el poder judicial cuenta con su rama autónoma electoral que se toma su trabajo muy "en serio" y cuyos magistrados ganan millonadas, sin hacer nada que los ministros de la SCJN no pudieran hacer, pero en este país da la impresión de que es más importante mantener a los partidos y darles beneficios que hacer cumplir la ley y velar por la constitución, porque cada estado tiene su congreso local con el número de diputados proporcionales al tamaño del electorado, uno podría pensar bueno es parte de la autonomía de las entidades federativas, somos representados por los diputados federales y los senadores, ¡pero además tenemos que tener representación local! Pero si la politiquería a nivel federal es una vergüenza, a nivel local es pusilánime, clasista y retrógrada, como pudimos comprobar con el fallo en contra de los matrimonios del mismo sexo últimamente, no pertenezco a la comunidad LGBT, pero para ser ya prácticamente la tercera década del siglo XXI es increíble que todavía sigamos discutiendo estos temas. En mi opinión hay demasiados legisladores en todos los niveles que para poco sirven, representan un gasto para la nación, puede sonar revolucionario depurar al congreso de la unión y reestructurar a los poderes locales, estamos viviendo tiempos difíciles en el ámbito nacional e internacional, sin embargo este gobierno dice mucho de transformaciones pero las estructuras del poder las está dejando enteritas, en este caso a mi parecer el positivismo no ayuda.
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